Salarios atrasados de hasta ocho meses generan colapso laboral en el Hospital Universitario de Sucre
En Sincelejo, la rutina hospitalaria se sostiene a punta de resignación y deuda. Desde abril de 2025, más de un centenar de trabajadores del Hospital Universitario de Sucre (HUS) decidieron parar. Les deben los sueldos de abril, marzo, febrero y noviembre–diciembre de 2024. De 2025, solo han visto el salario de enero, como si trabajar por meses sin paga fuera parte del contrato. Esta no es una crisis nueva, solo más cruda El colapso no cayó del cielo. En agosto de 2024, los empleados llevaron sus denuncias al Ministerio de Salud tras tres meses sin cobrar en planta y hasta nueve entre los tercerizados. En junio, el malestar se hizo protesta, con ceses de actividad y pancartas que nadie quiso leer. Para enero de este año, hubo abonos parciales: “un mes aquí y otro allá” pero el retraso seguía siendo la regla, no la excepción. La fusión prometió orden pero trajo confusión El HUS, que surgió como el nodo principal de la red de salud pública tras una ambiciosa fusión departamental, terminó convirtiéndose en símbolo de desorden. Las promesas de eficiencia quedaron enterradas bajo despidos injustificados, contratos opacos y un sistema de pagos que se parece más a una ruleta que a una política pública. La Superintendencia Nacional de Salud ha visitado el hospital varias veces entre 2024 y 2025, constatando lo que ya todos saben y es que hay médicos rurales, conductores y auxiliares con hasta ocho meses de salario caído. “Nos dicen muertos de hambre y lo somos” El punto de quiebre llegó hace unas semanas. No fue una protesta con pancartas ni una carta formal con membrete institucional, fue una carta colectiva escrita por empleados de planta, cooperativas y OPS que decidieron llamarse como ya los llama su propio gerente: “los muertos de hambre”. En la misiva, dirigida al Presidente, la Gobernadora, la Contraloría, la Procuraduría y todos los que quieran oír, detallan lo que viven cada mes: los de planta con cuatro meses sin sueldo, los tercerizados con ocho, y el personal por OPS simplemente olvidado. Cuando exigen su paga, denuncian que son recibidos con desprecio. “Nos atiende mal. Nos dice ‘muertos de hambre’. Y es cierto. Parecemos mendigos pidiendo lo que ya trabajamos”, escribieron. ¿Y el dinero? Pregunta sin respuesta Ellos mismos se han encargado de rastrear los ingresos. El hospital no está vacío ni quebrado, pues recibe giros directos de ADRES, transferencias de EPS como Nueva EPS y Asociación Mutual Ser, recaudos diarios de facturación, pagos del SOAT, estampillas hospitalarias y otros aportes de la Gobernación, pero el dinero no aparece en las nóminas. Mientras tanto, se exige puntualidad, compromiso y hasta buena cara. Los estragos ya son visibles en sus casas, con servicios públicos suspendidos, hijos devueltos de los colegios, pasajes impagables. Y si llegan tarde por no tener cómo transportarse, se enfrentan a llamados de atención. La salud, también en cuidados intensivos No es solo el personal el que sufre. En julio de 2023, 14 médicos especialistas renunciaron tras acumular 16 meses sin sueldo. Se cerraron servicios vitales como cirugía pediátrica o cardiología. La crisis dejó sin atención a miles de niños y madres en riesgo. ¿Y las autoridades? El ministro de Salud visitó el hospital en un foro reciente, escuchó los reclamos, prometió mejorar infraestructura, habló de auditorías futuras, pero también dijo, con franqueza, que el pago de salarios no es competencia suya sino de la Gobernación de Sucre. Una verdad incómoda, pero cierta. La Supersalud sigue haciendo visitas, pero no basta con inspeccionar una y otra vez lo que no cambia. Los trabajadores lo saben, por eso esta vez no pidieron nada y contaron lo que viven, con crudeza, sin adornos. “Muertos de hambre”, sí. Pero con la dignidad intacta para contarlo. Tomado de: El Heraldo









