La acelerada expansión que tuvo el coronavirus por fuera de China, llevó a los organismos financieros internacionales a pedir a los gobiernos que se preparen para los escenarios más adversos. Los expertos han advertido que en caso de que no haya un control rápido de la pandemia, la cual ha dejado centenares de muertos e infectados en 164 países, incluido Colombia, el crecimiento económico mundial será impactado de manera severa. Y es que el también llamado COVID-19, no solo afectó la producción y consumo de bienes y servicios en todo el planeta, sino que cambió el estilo de vida a millones de personas que fueron sometidas al aislamiento social preventivo para evitar un contagio masivo que pusiera en riesgo su supervivencia. Los efectos del extraño virus, que apareció en diciembre pasado en la ciudad china de Wuhan y luego se extendió por los cinco continentes de manera veloz, no solo se sintió en el comercio, sino también en otras actividades como el deporte, la moda, la cultura, el turismo y los servicios religiosos, los cuales debieron suspenderse o aplazarse para contener su avance. Las operaciones aéreas y bursátiles tampoco fueron ajenas a la emergencia provocada por el COVID-19. Se estima que las aerolíneas podrían perder hasta US$113.000 millones en ingresos este año debido al impacto de la enfermedad en la industria de la aviación, que debió cancelar vuelos o acatar la decisión de los gobiernos de restringir la movilización de viajeros hacia Europa, Asia y Estados Unidos, donde la cifra de infectados fue mucho mayor, situación que según los analistas, no tiene precedentes en el mundo. Y es que nadie se esperaba que en el inicio de 2020, las perspectivas de crecimiento en el mundo dieran un giro tan drástico. A la estrepitosa caída en el tráfico de pasajeros por el temor de las personas a contagiarse durante sus desplazamientos, se sumó el desplome de las bolsas de valores y el cierre de playas, centros comerciales, bares, iglesias y restaurantes, así como la suspensión de conciertos musicales y eventos deportivos importantes como la Eurocopa de Naciones, la Copa América, que fue postergada hasta el 2021 y debía jugarse en Colombia y Argentina a mediados de este año, y las ligas de fútbol internacionales. 9 El aislamiento social al que fueron sometidas millones de personas en el mundo, les generó un cambio brusco en su modo de vivir para priorizar su salud durante las semanas más riesgosas de la neumonía viral. Eso llevó a que en países como Colombia, la gente se volcara a los supermercados para conseguir los artículos básicos de la canasta familiar y en el comercio se agotaran los productos esenciales para prevenir la infección como los tapabocas, el gel antibacterial, el alcohol y las toallas y pañuelos temporales. Imagen de la ciudad de Bogotá durante el aislamiento social para frenar la propagación del virus Los controles a viajeros se han incrementado para prevenir el virus Las empresas acudieron al teletrabajo, mientras los estudiantes recibieron clases virtuales Recesión global El colapso en la economía china por el coronavirus produjo un efecto dominó en todo el mundo que provocó lo que muchos temían: una recesión global. Los estragos causados a las empresas son enormes, ya que muchas debieron suspender actividades y reducir sus nóminas ante la ausencia de compradores y falta de insumos y materia prima para la producción. El sector turístico, que experimentaba un crecimiento en los últimos años, podría llegar a acumular pérdidas por más de US$70.000 millones debido a la cancelación de rutas y cierre de fronteras aéreas. Y es que las medidas tomadas por el gobierno chino, entre ellas la cuarentena regional y las restricciones a la movilización de residentes y visitantes, no fueron suficientes para frenar el avance del COVID-19, el cual alcanzó a 164 naciones de los cinco continentes en los dos primeros meses de este año. En América Latina casi todos los países reportaron la presencia del coronavirus, por lo que se extremaron los controles para evitar el contagio, pese a que el número de afectados por la enfermedad fue relativamente bajo en comparación con Asia y Europa. Según proyecciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, UNCTAD, el crecimiento global se reducirá hasta menos del 2,5 por ciento al frenarse economías como las de Estados Unidos, China, Alemania, Japón, Italia, Corea del Sur, Canadá y México. Además de los daños que ha producido la pandemia en la inversión extranjera directa, la interrupción de suministros de rubros como teléfonos celulares, equipos médicos, componentes de autos y línea manufacturera por parte del gigante asiático, golpeó a los países que dependen en un alto porcentaje de ellos. Ni que decir de Estados Unidos, el cual, según los analistas, se expandiría tan solo un 1,3 por ciento. El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) es menos optimista, al prever un crecimiento global en 2020 de un punto porcentual, la cifra más baja en 10 años. Medidas en países latinoamericanos Al igual que Colombia, los demás países latinoamericanos acudieron a medidas drásticas para prevenir la propagación del virus, como declarar el estado de emergencia, restringir los vuelos internacionales, cerrar las fronteras terrestres, marítimas y fluviales, cancelar eventos públicos y ordenar a la gente permanecer en sus casas para bloquear las posibilidades de circulación de la enfermedad. Se obligó además a los pasajeros que llegaban a sus territorios procedentes de Europa, China y Estados Unidos, quedar en cuarentena para establecer si eran o no portadores del germen infeccioso. El uso de máscaras faciales en empleados de tiendas y supermercados de cadena para evitar el contagio, también hizo parte de las acciones emprendidas por los gobiernos de la región. Las iglesias debieron realizar sus servicios religiosos, misas o cultos a través de la televisión, la radio o sus páginas web. “Este, es sin duda, el mayor reto de salud pública que ha encarado el mundo en los últimos años y exige una respuesta contundente y rápida, basada en la mejor información disponible”, dijo en