Cumplir con las metas de un buen manejo administrativo constituye un reto muy grande para los territorios. Es por eso que el activo más importante que tiene Castilla La Nueva (Meta) es el capital humano y su desarrollo social. Para su alcalde, Willian Medina, el Plan de Desarrollo del municipio tiene como misión velar por la calidad de vida y bienestar de sus habitantes, mediante el diseño, ejecución y evaluación de políticas públicas que garanticen y promueva el cumplimento de los derechos constitucionales de la población. “Como líder del municipio no puedo escudarme en las normas de carácter nacional, tengo que mostrar resultados y trabajar con la gente”. “Para que las cosas evolucionen se debe tener una buena organización”. Palabras sabias en tiempos donde contar con una estructura administrativa de calidad es vital para el desarrollo y el progreso de una región. Esto, sumado a la confianza que la comunidad tiene en su dirigente, equivale al éxito de un gobierno, como el de Willian Medina, alcalde de Castilla La Nueva, quien le ha apostado a un municipio socialmente competitivo a través de la creación de una alianza estratégica con la Asociación de Municipios del ARIARI, una entidad descentralizada con capacidad para presentar y ejecutar proyectos de inversión que beneficien a las poblaciones afiliadas. Uno de sus propósitos es el impulso de iniciativas subregionales que buscan activar la economía de los territorios que la integran mediante programas de educación, lo que para Medina es garantía de desarrollo social en Castilla La Nueva. “El sector más importante para nosotros es el de la educación, al que más le invertimos porque hemos apostado con una estrategia de lograr en lo posible una cobertura del 100 por ciento en jornada única en el municipio”, expone el mandatario. Para esta administración, la formación de jóvenes es fundamental en su objetivo de abrir mayores oportunidades a la gente, una apuesta que, sin duda, merece la pena. “Entendemos que la inversión es costosa pero la ignorancia lo es mucho más”, advierte el funcionario. Por eso, como la máxima autoridad del municipio, ha centrado sus esfuerzos en ejecutar los programas de gobierno y mostrar resultados. El mandatario tiene claro que desde el nivel central las decisiones no son consecuentes, porque no se ajustan a la realidad que viven hoy los territorios. Medina está convencido de que “para lograr eficiencia, hay que ser eficaces”. Es así como en sus más de dos años de gestión ha priorizado las necesidades de su comunidad y ha realizado un arduo trabajo con su equipo de asesores para que sus proyectos no vayan a ritmo lento y se ejecuten casi que de manera inmediata. “Es indiscutible que la construcción de las soluciones no depende de una sola cabeza, en este caso del alcalde, es un tema que tiene que ser tratado con las comunidades para encontrar la manera de solucionar los problemas”, sostiene. Todo es cuestión de prioridades Consciente de que cada territorio demanda necesidades distintas, el alcalde no duda en afirmar que las prioridades del Gobierno Nacional en los municipios no son acordes a sus problemas reales. Considera que la dificultad radica en que las normas que se expiden para enviar recursos son de carácter general y no individual. En su concepto, no se están considerando “las particularidades de cada región, ni las prioridades”, lo que se constituye en un obstáculo para el progreso. La talanquera para poder ejecutar los recursos se mantiene. Es por ello que el alcalde hace un llamado a los gobiernos nacional y departamental para que los fondos destinados a la inversión no se estanquen en los bancos, pues no solo lo imposibilitaría a él y a sus colegas para culminar obras de desarrollo social, sino que además traería efectos devastadores a corto plazo en la economía de la región. La necesidad de llegar a la descentralización La estructura organizada del país en cuanto al ordenamiento territorial es otro de los palos en la rueda para dinamizar los proyectos en las regiones. Desde distintos escenarios, los alcaldes han reclamado autonomía para articular y optimizar las fuentes de financiamiento. La centralización, según los mandatarios, no es la solución a los problemas de ejecución que se derivan de complicadas normas de contratación pública, un régimen presupuestal desactualizado, y un cúmulo de trámites y exigencias nacionales. Por eso es clamor es unánime: se deben incrementar los recursos con los que se financia la inversión social en Colombia y darles a los alcaldes la posibilidad de manejarlos con independencia o de lo contrario el problema seguirá. Según Medina, todo recae en los hombros de los mandatarios municipales, quienes no cuentan con los fondos suficientes para cumplir con su programa gubernamental. “Aquí hay un tema de desequilibrio” Desde su primer artículo, la constitución de 1991 define a Colombia como un país unitario y descentralizado. Con el tiempo, las normas comenzaron a mostrar deficiencias en los instrumentos que definían las relaciones fiscales intergubernamentales. Falencias que han permanecido hasta el día de hoy. De acuerdo con el alcalde Medina, los cuatro últimos periodos presidenciales han intensificado la centralización de los recursos, dejando a los municipios con una carga grande a nivel de competencias, pero sin el dinero para poderlos solucionar. “Para unas cosas, el gobierno considera adulto a un municipio, es decir, capaz de tomar decisiones y de responder, pero para otras cosas, cuando se trata de darle recursos, considera que es un menor de edad incapaz de decidir, por lo tanto, no le transfiere fondos”, señala el mandatario. Eso lo lleva a plantear de manera urgente la necesidad de que Colombia tome de nuevo el camino de la descentralización, pues lo que el Estado les transfiere a los departamentos para inversión y funcionamiento no alcanza a cubrir ni el 14 por ciento de lo que se requiere. “Están dejando en sus hombros la compleja tarea de resolver el 86 por ciento faltante; ningún municipio de este país se sostiene de las transferencias que recibe de la Nación”, advierte. ¿Cuál ha