mayo 1, 2026

Crímenes

Procuraduría solicitó a la JEP llamar a declarar a excomandantes del Gaula en Casanare por falsos positivos

La Procuraduría General de la Nación pidió a la JEP requerir a dos excomandantes del Gaula en Casanare para que aporten su verdad sobre los falsos positivos. Los excomandantes del Gaula Militar Casanare, Wilson Camargo Tamayo y Mayor (R) Gustavo Enrique Soto Bracamonte, deberán ampliar su versión sobre hechos relacionados con los falsos positivos en el departamento entre el 2006 y 2007.  En 2023 Soto Bracamonte denunció ante la JEP que fue objeto de presiones por parte del general (r) Torres Escalante y del general (r) Mario Montoya para cometer dichos actos criminales. Asimismo, se comprometió a trabajar por la verdad para honrar el nombre de las víctimas. Otros exintegrantes del Gaula Casanare también han aportado su verdad ante la JEP, como el capitán (r) Jaime Alberto Rivera Mahecha, quien admitió haber recibido una condecoración como premio por haber participado en el entramado criminal.  La Procuraduría también hizo referencia a casos como el de la comunidad de Aguazul, Casanare, que sufrió estigmatización, represalias y perfilamientos que terminaron en asesinatos y torturas. Asimismo, solicitó  a la JEP que los actos de tortura sean catalogados como crímenes de lesa humanidad.  “Se tienen suficientes evidencias demostrativas, como testimonios sin controvertir y las mismas evidencias científicas, sin refutación alguna, que demuestran la violencia física y psicológica que padecieron las víctimas, las cuales no pueden ser excluidas del análisis demostrativo en estos casos donde estamos frente a conductas de gravedad internacional”, declaró la Procuraduría.   

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Más de 70 mil hombres y mujeres de la Fuerza Pública garantizarán la seguridad en el marco del Plan Democracia

Las Fuerzas Militares y la Policía Nacional continúan con el compromiso de garantizar, en el marco del Plan Democracia, el legítimo derecho al voto de todos los colombianos. Por ello, en una rueda de prensa en cabeza del ministro Velásquez, junto con los comandantes de las Fuerzas y el director de la Policía Nacional, general William René Salamanca se dio a conocer algunos detalles del despliegue de sus hombres y mujeres. Audio_Ministro de Defensa, Iván Velásquez en rueda de prensa de resultados de la Fuerza Pública Con 67.473 uniformados, la Policía Nacional apoyará los más de 12 mil puestos de votación en cada rincón del país, mientras que el Ejército hará presencia con más de 4 mil soldados para que los colombianos y colombianas tengan las garantías del correcto ejercicio al sufragio. Plan para recuperar terrenos Por otro lado, el jefe de la cartera de Defensa se refirió al avance del Ejército en Cauca para recuperar Argelia, más exactamente el corregimiento El Plateado, “esto en términos de afectación de las rutas del narcotráfico, de disminución de criminalidad significa también, disminuir los ingresos ilícitos que recibe esa organización del Estado Mayor Central, lo cual corresponde a la Política de Seguridad, Defensa y Convivencia Ciudadana que ha dispuesto el Presidente de la República desde el primer día de su mandato, en el sentido de que afectando las finanzas criminales debilitamos las organizaciones armados ilegales”. Frente a este mismo tema, el comandante del Ejército Nacional, general Luis Mauricio Ospina afirmó que más de 400 soldados están comprometidos con la comunidad de El Plateado para llevar la oferta del Estado y hacer el cambio. De otra parte, el jefe de Estado Mayor Conjunto, Almirante José Joaquín Amézquita se refirió, entre otros, a la creación del Comando Conjunto Número 5 en el noroccidente colombiano, el cual “complementará esfuerzos de cada Fuerza con el fin de llevar la acción unificada del Estado con otras instituciones, atacar el narcotráfico, la minería ilegal, etc”. La lucha contra la ilegalidad A su vez, la Armada de Colombia, en cabeza de su comandante se refirió a los resultados de la campaña Naval Orión, la cual desde 2018 lleva a cabo operaciones dedicadas al combate de la ilegalidad.  “En esta fase número 11 de la Campaña Naval Orión hemos afectado 182 toneladas de cocaína, incautado 363 insumos sólidos, hemos capturado 594 delincuentes y hemos afectado sus finanzas e 7.7 billones de dólares”, afirmó el Almirante Hernando Cubides. Con relación a la Estrategia Zeus liderada por la Fuerza Aeroespacial Colombiana, su comandante, el general Luis Carlos Córdoba anunció que en la articulación de capacidades que demanda dicha estrategia, con otros países, de 2022 a la fecha se han identificado 63 trazas ilegales circulando alrededor del país por las cuales se ha contribuido para detenerlas. En este mismo sentido, el director de la Policía Nacional, general William René Salamanca se refirió al Plan de Choque 360 contra la criminalidad que, a propósito, fue presentado el día de ayer y que busca mejorar la seguridad ciudadana, reducir el delito de homicidio, consolidar el tejido social y romper las cadenas criminales. “Este plan tiene tres líneas de acción: prevención, disuasión y control, e inteligencia e investigación, el cual pretende manejar planes integrales de intervención en el sector comercial, instituciones educativas, plazas de mercado, entre otros”. Con estos resultados y estrategias por parte de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, se busca continuar las acciones de defensa y seguridad en todo el territorio colombiano en el marco de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario para garantizar la tranquilidad y paz que merecen los colombianos. Tomado de Mindefensa

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Disrupción, prevensión y judicialización: estrategias complementarias en la lucha contra la criminalidad

Disrupción, prevensión y judicialización: estrategias complementarias en la lucha contra la criminalidad Nestor Humberto Martínez Neira La seguridad es una precondición para poder disponer de los derechos que el ordenamiento jurídico confiere a los ciudadanos. Tanto los derechos civiles y políticos, como los sociales y económicos, presuponen un contexto libre de intimidación y violencia para su goce efectivo. Es por esto que se trata de una garantía básica que opera transversalmente, tornándose en un elemento constitutivo del núcleo esencial de diversos derechos. Por ejemplo, un derecho político como el sufragio, se verá gravemente afectado en su ejercicio si no se garantizan condiciones adecuadas de seguridad para los votantes. Un derecho social, como el derecho de asociación, se vuelve inocuo cuando los participantes corren graves riesgos en contra de su integridad personal. En este sentido, los fines propios del Estado Social de Derecho sólo pueden realizarse bajo un trasfondo en el que impere la seguridad expresada a través de la política criminal del Estado. Este enfoque ha llevado al reconocimiento de una íntima correlación entre bienestar y seguridad, que ha tenido expresión a nivel internacional en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas –ODS-, los cuales comprometen a los Estados a la consolidación de ciudades y asentamientos humanos seguros (ODS 11), la reducción y prevención de la violencia y la lucha contra la delincuencia y el terrorismo (ODS 16).  Esta interdependencia entre seguridad, goce efectivo de derechos y desarrollo sostenible ha generado un enfoque de política criminal que tiene como metas la judicialización, la prevención y la disrupción del crimen, bajo el entendido de que el mantenimiento de un orden social justo y una convivencia pacífica requieren un aparato institucional capaz de garantizar la protección de los bienes jurídicos preponderantes de los ciudadanos. Estos enfoques, que son complementarios, han marcado unas líneas conceptuales a través de las cuales se ha desplegado estratégicamente la función de la Fiscalía General de la Nación y demuestran coherencia, planificación y eficacia en el cumplimiento de sus deberes misionales. Disrupción La disrupción consiste en una intervención sobre una red organizada con el objeto de inhibir o hacer ineficiente el flujo o difusión de bienes, información y conocimiento, alterando los patrones y hábitos dentro de un ciclo de criminalidad. Este modelo de política criminal orienta la acción del Estado, no sólo al esclarecimiento y persecución criminal de hechos punibles específicos, sino a la identificación de redes y cadenas de valor, dentro de una empresa criminal operante, para ubicar nodos vulnerables y actuar sobre ellos anulando o dificultando la continuidad del ciclo. Las estrategias disruptivas potencian el poder disuasivo de la política criminal y la administración de justicia, disminuyen el riesgo de lesiones a bienes jurídicos de amenazas reiteradas provenientes de la inercia de una actividad criminal organizada y crean desincentivos a la participación en su desarrollo por parte de potenciales criminales. Sin duda, los criterios de priorización y las directrices por parte de la Fiscalía General de la Nación para el ejercicio de la acción penal pueden formar parte de una estrategia disruptiva, ya que la investigación criminal es una de las formas de impactar ciertos nodos dentro de una cadena de criminalidad con miras lograr su desestabilización. Así, por ejemplo, ha sido prioridad del ente acusador golpear las finanzas criminales como una estrategia transversal de disrupción, la cual ha dado como resultado un valor de más de $13 billones de pesos en activos afectados con medidas cautelares con fines de extinción de dominio, lo que ha golpeado importantes estructuras de crimen organizado como el Clan del Golfo y la Oficina de Envigado.  Especial mención merece la implementación de estrategias disruptivas en materia de narcotráfico, delito de criminalidad organizada y trasnacional, que por su complejidad difícilmente puede ser combatido eficazmente a través de un enfoque de criminalización caso a caso, sin tocar profundamente las estructuras y cadenas de valor subyacentes que mantienen unos flujos en los que los autores materiales de las conductas delictivas son, en ciertos niveles, fungibles y su judicialización difícilmente trastoca la operatividad de la empresa criminal en su totalidad. Las estrategias disruptivas requieren innovación y flexibilidad por la misma capacidad de resiliencia de las organizaciones criminales y la posibilidad de que reconstruyan las redes y flujos impactados. Por este motivo, es una tarea constante de las autoridades públicas lograr adaptar la política criminal a las necesidades disruptivas que emerjan en cada contexto de forma oportuna. Prevención Cuerpo Técnico de Investigación (CTI). La prevención, como modelo de la política criminal, se orienta a la adopción de estrategias con el objeto de evitar la comisión futura de hechos punibles. Bajo la visión de que la criminalidad suele obedecer a patrones que permiten cierto grado de predictibilidad, esta perspectiva pretende ampliar la tutela de los bienes jurídicos prospectivamente, a través del análisis de información pasada, para diseñar estrategias de acción que impidan la comisión futura de delitos. Identificando los patrones geográficos, temporales y de victimización se pueden desplegar intervenciones estratégicas de prevención. Este modelo depende de forma significativa en la capacidad de las autoridades de recoger y analizar información relevante. La Fiscalía General de la Nación cuenta hoy en día con un avanzado modelo de estructura institucional en el que el expediente digital juega un papel primordial como instrumento de recolección de datos. A través de la implementación de medidas tecnológicas se ha logrado el diseño de mapas de georreferenciación (hotspot) para identificar patrones de criminalidad y se ha avanzado en la utilización de sistemas de inteligencia artificial para correlacionar datos (Fiscal Watson). Judicialización Incautación de sustancias psicoactivas. Es una tarea constante de las autoridades públicas lograr adaptar la política criminal a las necesidades disruptivas que emerjan en cada contexto de forma oportuna. Finalmente, el modelo de la judicialización es de una naturaleza reactiva y hace referencia a la respuesta punitiva del Estado ante la ocurrencia de hechos criminales. Se trata del enfoque tradicional del ejercicio de ius puniendi dentro de un sistema de administración de justicia para lograr las finalidades propias de la pena como la retribución,

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No paran los crímenes contra líderes sociales

El líder social, Luis Trujillo, fue asesinado el jueves en el departamento del Magdalena, en la vereda Los Linderos de la Sierra Nevada de Santa Marta. Hasta el momento las autoridades no han podido determinar el móvil del del crimen y se encuentran recavando pruebas para determinar sus responsables. Las asociaciones sociales de la región han alertado sobre la situación de violencia que se vive en la zona, la cual ya preocupa a los habitantes, que han pedido mayor protección. El secretario de Seguridad y Convivencia, Camilo George, aseguró que “estos actos cobardes no nos doblegarán. Más unión, fortaleza y acción que nunca”, dijo. Según un informe de la ONG Programa Somos Defensores, que había alertado sobre el crimen, 25 defensores de derechos humanos fueron asesinados entre enero y marzo de este año en el país, mientras en lo corrido del año la cifra ya supera los 66 líderes sociales muertos de manera violenta en Colombia. Trujillo era presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Quebrada del Sol, jurisdicción del corregimiento de Guachaca, en zona rural de Santa Marta, una de las regiones afectadas por el conflicto armado interno.

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