junio 24, 2026

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Necesitamos que se ajusten los impuestos saludables en Colombia

Por: Juan Luis Castro Córdoba Senador Alianza Verde Los impuestos saludables están centrados en lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) para desincentivar el consumo de bebidas azucaradas y del tabaco en exceso. Es decir, son dos proyectos de ley que buscan ajustar los impuestos para desestimular su consumo, apostando por estrategias de salud pública.  Lo que pretendo como senador de la República es relajar la carga sobre el sistema de salud, por enfermedades totalmente prevenibles, que en muchos de los casos están asociados por el consumo de bebidas azucaradas o consumo excesivo de tabaco. El ajuste del impuesto al consumo de bebidas endulzadas se destinará a la implementación de medidas de política pública creadas para combatir la obesidad y la diabetes y demás enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) en el territorio nacional. Esta es una lucha que llevé al Congreso de la República en diferentes ocasiones. Por ejemplo, en la Ley de Financiamiento, le propuse al ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, incluir los impuestos saludables, pues los recursos que se obtuvieran al implementar esta medida giraban alrededor de 1,2 billones de pesos que tendrían una destinación específica, el sector de la salud.  Sin embargo, mi lucha no terminó ahí y este año, para el Plan Nacional de Desarrollo, propuse incluir ocho proposiciones relacionadas con los impuestos saludables y destinación específica para desincentivar el consumo y disminuir las enfermedades a causa de estos productos, proposiciones que hasta el día de hoy no han sido escuchadas; pareciera que al Gobierno Nacional le importa más la industria que la salud de los colombianos.  “En Latinoamérica: Chile, Ecuador y México pusieron en marcha estas medidas y seguiré insistiendo para que Colombia sea ejemplo y sean implementados estos impuestos que tanto bien le harían al país”. Opino que desestimular el consumo es muy importante, pues las cifras de obesidad y sobrepeso en Colombia son alarmantes y tenemos que prevenir esta enfermedad. Según el estudio de la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (Ensin), en 2015 se determinó que uno de cada tres adultos presentaban sobrepeso, mientras uno de cada cinco era obeso, cifras que correspondían al 37,7% y 18,7%, respectivamente.  En términos de los impuestos a las bebidas azucaradas, además de combatir la obesidad y el sobrepeso, lo que pretendemos con este proyecto de ley, es disminuir la tasa de mortalidad y prevenir la diabetes, la hipertensión y las enfermedades vasculares, que están directamente relacionadas con el consumo de estas bebidas y en algunos casos con el consumo de tabaco y sus derivados.  Para finalizar, quiero recordar el apoyo que recibimos a lo largo de esta lucha por parte de Blanca Llorente y Norman Maldonado de la Fundación Anaás y Educar Consumidores, atendiendo la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, de la Organización Panamericana de la Salud, del Banco Mundial, entre otros organismos internacionales. En Latinoamérica: Chile, Ecuador y México pusieron en marcha estas medidas y seguiré insistiendo para que Colombia sea ejemplo y sean implementados estos impuestos que tanto bien le harían al país. La otra opción es la que se propone aquí. Primero. Que el gobierno nacional promueva un acuerdo con los gobiernos de los países productores para instar a las naciones consumidoras y a las trasnacionales a acordar el aumento de los precios del café y de otros bienes tropicales. Segundo. Que sin dejar exportar, la política agraria vire hacia la sustitución de importaciones, para reemplazar por producción nacional los bienes agrarios que se están comprando en el exterior. Así se le daría un gran respaldo a la generación de riqueza en el campo y se aumentarían el empleo y los ingresos por salarios, estimulando el desarrollo industrial y toda la economía nacional. Es decir, se promovería el círculo virtuoso que opera en los países desarrollados, donde el Estado sí respalda en serio la producción agropecuaria e industrial.  Entre las medidas para sustituir importaciones es principal una inspirada en lo que ocurre en Estados Unidos: que parte de los subsidios a la pobreza –Familias en Acción, Colombia Mayor…– se pague con comida producida en Colombia y que también con esos productos se alimente a las Fuerzas Armadas y a los niños de los programas oficiales. La sustitución de importaciones también debe ser política industrial, en defensa, para empezar, de zapateros y confeccionistas, a quienes Duque les puso conejo, como ya se sabe. Asalariados, campesinos, indígenas, artesanos y empresarios deben unirse en el propósito de reemplazar producción extranjera por producción y trabajo nacionales.

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Alianza del Pacífico se fortalece tras dos años de su protocolo comercial

Después de dos años de entrada en vigencia del Protocolo Comercial de la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú), los avances tanto en facilitación de comercio como en intercambio de productos son positivos. Uno de los instrumentos que evidencia el avance en la facilitación de comercio es el intercambio virtual de los certificados fitosanitarios entre los cuatro países. Entre enero del 2017 y el 11 de marzo de este año, se han intercambiado en tiempo real, a través de las Ventanillas Únicas de Comercio Exterior (VUCE), un total de 10.379 documentos, indispensables a la hora de exportar e importar productos agropecuarios y agroindustriales como azúcar de caña, aceite de palma, frutas y chocolates, entre otros. El uso de este documento se traduce en más seguridad y transparencia, así como una mayor facilidad y simplificación de trámites para los empresarios, lo que además va en línea con la campaña del MinCIT ‘Menos Trámites, Más Simples’. El país que lidera la emisión de esta clase de  documentos es Perú con 6.318 certificados en el periodo de análisis, seguido por Colombia con 3.738, México con 201 y Chile con 122. En lo que hace referencia a las exportaciones, los despachos totales registraron un aumento del 38,7% al cierre del 2017, con relación al 2016, al pasar de exportar US$ 2.657,8 millones en 2016 a US$ 3.688 millones el año pasado. En el primer bimestre de este año, el crecimiento que registraron las ventas externas fue del 49,8%. En los dos primeros meses de este año, los despachos sumaron US$ 646,2 millones, frente a US$ 431,3 millones del mismo lapso del año pasado. Las exportaciones de bienes no minero energéticos, también crecieron. Mientras que en el 2017 aumentaron 6,1% con relación al 2016, al pasar de US$ 2.158,9 millones a US$ 2.291,4 millones, en los dos primeros meses de este año el crecimiento fue de 6,9%. Entre enero y febrero del año pasado sumaron US$ 331,3 millones y en igual periodo de este año alcanzaron US$ 354,2 millones. Productos como azúcar de caña o de remolacha, polipropileno, preparaciones de belleza, insecticidas, medicamentos, vehículos para el transporte de 10 personas o más, perfumes y aguas de tocador y extractos y concentrados de café, entre otros, son los que han jalonado las ventas de bienes agropecuarios, agroindustriales e industriales. Los principales departamentos que despachan esa clase de productos a los mercados de la Alianza del Pacífico son Antioquia, que participa con el 24,2%, Valle del Cauca con el 17,5%, Bogotá con el 16,5%, Bolívar con el 14,1% y Cundinamarca con el 8,5%. Por su parte, desde los países que integran la Alianza (Chile, Colombia, México y Perú), Colombia importó en 2017 US$ 4.795 millones, una disminución del 0,4% con respecto a 2016. En el primer bimestre de este año alcanzaron los US$ 767,5 millones, un aumento del 1,2%. Desde esos mercados el país importa televisores a color LED, maíz duro amarillo, vehículos de turismo, trigos y medicamentos dosificados, entre otros. Fuente: http://www.mincit.gov.co

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