julio 20, 2024
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En María la Baja Bolívar, las mujeres son garantes del bienestar común

 

Cuando Raquel Sierra Cassiani tenía tan solo 20 años emprendió su trabajo en el Hospital Universitario de Cartagena, Bolívar. Desde entonces detectó su vocación de servicio y el querer ayudar a todas las personas que llegaban desde María la Baja en busca de una atención médica oportuna. Es así como se encargaba de conseguir las camillas, medicamentos y alimentos y garantizar el retorno de los pacientes al municipio en las mejores condiciones. Siempre con la idea de hacer trabajo comunitario, encontró por medio del ICBF la forma de convertirse en representante legal de un hogar infantil que apoyaba 350 niños en sectores vulnerables de la ciudad de Cartagena. Desde allí logró que se pavimentaran algunas calles alrededor del inmueble, así como habilitar comedores comunitarios para mejorar la calidad en la atención de los menores. Más adelante, se desempeñó en la Comisaría de Familia donde visualizó muy de cerca las verdaderas necesidades y conflictos que existían en el interior de los hogares. Para poder cumplir con su objetivo de transformar y dar respuesta a las demandas sociales del municipio, decidió convertirse en la alcaldesa de María la Baja, con el fin de brindarle bienestar a su gente.


Haciendo buen uso del conocimiento que adquirió mientras trabajó en la Comisaria de Familia sobre las verdaderas necesidades de la población en esa región, la alcaldesa hizo una proyección para disminuir los índices de violencia intrafamiliar y de género en el municipio mediante la creación de una Escuela de convivencia, con un equipo interdisciplinario que se encargó de acercar a los padres, madres e hijos, dándole las herramientas que les permitiera relacionarse de manera sana. “Por haber sido comisaria de familia aprendí que para tener seres humanos bien formados en la sociedad, es necesario establecer cuidados desde la primera infancia y continuar con la adolescencia y juventud”, afirma. Y es que la ahora mandataria también es un ejemplo para empoderar cada vez más a las mujeres, a que confíen en sus capacidades de madres y de profesionales y aprovechen al máximo las oportunidades que se les presenten. “A las mujeres que desean incursionar en el mundo de la política las invito a que busquemos el bien común, que seamos garantes, veedoras y que aportemos un granito de arena para que se realicen buenas acciones para el bien de nuestra sociedad”.

 

La administración ha priorizado a la juventud en sus programas sociales
La administración ha priorizado a la juventud en sus programas sociales

La alcaldesa de María la Baja junto a la vicepresidenta de la República, Marta Lucía Ramírez, en acc
La alcaldesa de María la Baja junto a la vicepresidenta de la República, Marta Lucía Ramírez, en accones articuladas para mitigar el impacto del Covid-19.


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Favorecer a la población
Enfrentar un enemigo invisible
Favorecer a la población

La alcaldesa de María la Baja asegura tener convicción, esperanza y una luz que la guía a mitigar la violencia en el entorno familiar y social. Es así como espera durante el cuatrienio trabajar con las comunidades víctimas del conflicto armado para darles el valor necesario como miembros de la sociedad. “Estamos respaldando, articulando, apoyando y siguiendo los pasos de todos los programas y proyectos a nivel nacional y departamental que lleguen al municipio para beneficiar a las familias víctimas del conflicto armado”, agrega. Pero su gestión en beneficio de la población va mucho más allá, ya que se encargó además de rehabilitar el acueducto en la zona rural de los sectores Níspero y Flamenco, y trabaja en un proyecto para la puesta en funcionamiento de otro que está en la fase final de ejecución en el corregimiento de San José de Playón y la Suprema. Hoy, aproximadamente 95% de la población en el casco urbano del municipio cuenta con agua potable.

Enfrentar un enemigo invisible

La alcaldesa no se descuidó en el cumplimiento de las medidas de prevención decretadas por el Gobierno Nacional para enfrentar la pandemia. Aunque reconoce que un 30% de la comunidad se negó a cumplir las normas, contó con el apoyo de un grupo de jóvenes quienes de manera voluntaria prestaron servicio en los puestos de control realizando jornadas de desinfección y restricciones a las diferentes entradas del municipio. Además, se realizaron campañas con el fin de reducir el consumo de sustancias psicoactivas y actualmente, se trabaja en la reapertura económica y en la organización de todos los espacios para que los ciudadanos tomen las medidas necesarias con miras a prevenir el contagio. “De hecho estamos realizando campañas para que la comunidad entienda que todos debemos cuidarnos y que debemos seguir con la economía porque tenemos que aprender a vivir con esto hasta cuando se acabe”, expresa. Entre tanto y bajo el oscuro panorama que existe desde que inició el aislamiento social, más que llamar a la alerta y al pánico colectivo, la administración municipal plantea entregar un mensaje de reflexión y de buscar en medio de la crisis oportunidades. Es por esto que la mandataria desea visibilizar y dignificar las familias campesinas como la principal estrategia para garantizar seguridad alimentaria durante y después de la coyuntura actual. “Es el momento para fortalecer a nuestros campesinos y crear toda una nueva política que convierta esta oscura noche en un nuevo amanecer de la agricultura, que nos permita garantizar la seguridad y la soberanía alimentaria”, señala. Por tal motivo desde la administración municipal en cabeza de la UMATA, se vienen articulando estrategias productivas con entidades del orden nacional público privadas, para avanzar en esa dirección. Entre los proyectos agropecuarios más importantes se encuentran el suministro y la siembra de 6.5 toneladas de semillas como maíz, la implementación de un banco de maquinaria, patio de secado y aislamiento de cultivos, así como un repoblamiento piscícola de aproximadamente 500.000 alevinos que permitirán la producción de pescado tanto para el mercado interno como el externo. A esto se le suman los programas de formación empresarial que vinculen las capacidades territoriales para crear nuevas formas de producción con base en los conocimientos de los campesinos, para lo cual se contó con el apoyo del Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA