abril 29, 2026

bienestar

Bolívar implementa “Plan de Acción por la Vida” para mitigar el Covid-19

El gobernador Vicente Blel Scaff entregó un balance positivo de la manera como se está enfrentando el Covid-19 y aseguró que por parte del departamento se han invertido más de 2.200 millones de pesos en la aplicación del ‘Plan de Acción por la Vida’, en los últimos tres meses. “Este plan ha sido consistente en la realización de 25.151 pruebas PCR, en adquisición de insumos y reactivos, contratación, compra de materiales de bioseguridad y protección, entrega de ayudas humanitarias, asistenciales y la implementación de dinámicas logísticas a lo largo de toda la jurisdicción departamental”, dijo. Blel Scaff informó que con la ejecución del ‘Plan de Acción por la Vida’,  se busca mitigar los duros efectos que el coronavirus ha dejado en la región. “Con limitaciones en Bolívar, vemos que el territorio departamental es equivalente al 7%. De cada 100 pruebas que se practican salen 9 positivas y ese dato es menor que la media nacional. De los 308 casos que tiene Bolívar, 72 pacientes se han recuperado y eso es sin duda, una cifra que nos da esperanza, pero que afrontamos con mayor rigurosidad para no desfallecer en esta dura batalla que tenemos contra esta pandemia”, subrayó el mandatario. Por su parte la procuradora Regional de Bolívar, Claudia Mantilla, valoró el trabajo realizado en todo este tiempo por parte del departamento de Bolívar. “Hay requerimientos del Ministerio Público enfocados en disponer de un sitio alterno para los privados de la libertad y ejercer seguimiento a las Entidades Prestadoras de Salud para que cumplan con sus obligaciones. Tanto el departamento, como el distrito de Cartagena deben continuar duros y fuertes en combatir esta pandemia”, expresó. En la reunión de trabajo efectuada en la Casa de La Moneda, sede alterna de la Gobernación de Bolívar, participaron el alcalde de Cartagena, William Dau; Willy Simancas, gerente de Crisis Covid-19, representantes de la Contraloría General de la Nación y secretarios de despacho de la administración departamental. Información tomada de Gobernación del Bolívar.

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Un pacto por el bien-estar

David RaceroRepresentante a la Cámara por Bogotá, Decentes Los colombianos no la han pasado nada bien en los últimos años. El 55% de la población asegura que sus ingresos escasamente alcanzan a cubrir los gastos mínimos, el 50% de los colombianos ganan hasta $1,5 millones de pesos, mientras que el 26% de la población es pobre. En materia de mercado laboral, el 10% de la ciudadanía es desempleada, y en lo que respecta a desigualdad, Colombia es uno de los 5 países con peores indicadores en el mundo sobre esta materia, el 1% de los más adinerados de nuestra Nación concentra el 40% de la riqueza y el 20% del ingreso total. Ante semejantes injusticias, ¿qué podemos hacer? Se han creado diferentes consensos sobre las causas de estas inequidades, una de ellas es que en Colombia hay baja productividad y nula competitividad. ¿Cómo se puede mejorar este par de indicadores? “Las decisiones en materia de política fiscal del Presidente Duque no están alineadas con las necesidades económicas del país”. Por una parte, se necesita de una adecuada articulación entre el Estado y el mercado, en el que las dos instituciones suplan mutuamente sus deficiencias naturales. En esta relación, la política fiscal juega un papel fundamental porque es un mecanismo de generación de incentivos en la economía. Por el lado del gasto público, se debería priorizar en áreas que permitan desarrollar actividades de alta productividad como las del sector industrial. Es crucial entonces que el presupuesto general de la Nación se invierta en educación, ciencia y tecnología y subsidios condicionados para algunas actividades industriales que sean susceptibles de exportación. Para fortalecer la competitividad se debe invertir en infraestructura, es necesario buscar nuevos medios de transporte más eficientes como trenes de alta velocidad, además de localizar las empresas en áreas geográficas estratégicas del país. Con esta medida se podría reducir el costo de transporte y crear desarrollo regional. Ahora, por el lado de los impuestos, se deberían crear beneficios tributarios para las empresas siempre y cuando estas demuestren mejoras en productividad, competitividad y empleabilidad. Además, es fundamental garantizar una estructura tributaria sencilla con la cual se reduzcan costos de administración tanto para el Gobierno como para los contribuyentes, decisión que podría aminorar la elusión y la evasión fiscal. A pesar de que el Gobierno se preocupa por la competitividad y productividad, sus decisiones de política, por lo menos en el aspecto fiscal y de inversión, no son consecuentes con dichas problemáticas. ¿Cómo vamos a mejorar la productividad si no hay mejoras en ciencia ni educación? Mientras Colombia gasta 0,25% de su PIB en ciencia y tecnología, los países de la OCDE gastan 2,24%. La ciencia y la educación atacan la desigualdad, permiten la innovación y mejoran la productividad. Por el lado de la política tributaria, el sector que más concentra deducciones y exenciones en la economía es el sistema financiero con un promedio de 30% y 34%, respectivamente. Entre 2001 y 2018, el sistema financiero ha aumentado sus utilidades en 1.900%, mientras que el empleo del sector apenas crece en 156%. ¿Cómo vamos a mejorar la productividad si le damos beneficios tributarios a sectores improductivos incapaces de crear empleo? Lamentablemente, las decisiones en materia de política fiscal del Presidente Duque no están alineadas con las necesidades económicas del país. En materia de gasto, la guerra y la deuda son prioridad mientras que, en temas tributarios, se dan beneficios a sectores improductivos. Necesitamos un pacto por la equidad, la competitividad y la productividad entre el Estado, los empresarios, los sindicatos y en general toda la sociedad que permitan el bien-estar de los colombianos. Este pacto debe contener cinco elementos. Primero, que el gasto público para educación y para ciencia y tecnología crezca de forma exponencial. Con esto se ataca la desigualdad pero también se mejora la innovación y la productividad de la economía. Segundo, beneficios tributarios para empresas según su tamaño y generación de valor, condicionando dichos beneficios a mejoras en productividad, competitividad y empleabilidad. Tercero, localización de empresas en áreas geográficas estratégicas que permitan disminuir costos de producción y garantizar el desarrollo regional. Cuarto, incentivos fiscales para la transformación de la matriz energética del país. Quinto, necesitamos una reforma tributaria realmente estructural con la que evitemos estar cada 18 meses haciendo cambios en el estatuto, superando la apelación de impuestos regresivos como el IVA que afectan a los hogares de clase media y sectores populares y en el mediano plazo a la demanda agregada. Invito a todos los partidos, gremios, sindicatos, Gobierno y demás actores a firmar este pacto por el bien-estar de los colombianos.  

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