junio 1, 2026

Aprendizajes de una reforma tributaria fallida

“La reforma tributaria planteada por el gobierno en efecto se cayó, pero seguimos ante la necesidad de gestionar los más de 25 billones de pesos que, de acuerdo con las cifras oficiales, se requieren para sortear la crisis”


 

 

El país ha vivido días intensos y caóticos por cuenta de las jornadas de movilización social que se han llevado a cabo durante las últimas semanas. Cientos de miles de manifestantes continúan saliendo a las calles a exigir diversas reivindicaciones de justicia social que, seguramente y dada la intensidad de las protestas, moldearán la historia política reciente del país.

 

De hecho, gracias a estas movilizaciones que se han venido dando desde el pasado 28 de abril, de manera descentralizada y diversa en todo el territorio nacional, y ante la ausencia de respaldo de los principales sectores y partidos políticos, incluido el propio partido de gobierno, el Presidente de la República anunció el retiro del texto de su última reforma tributaria a tan solo unos días de haberla radicado en el Congreso.

 

Este fallido proceso de regulación normativa nos está dejando varias lecciones y aprendizajes. En primer lugar, las reformas tributarias no son simples reformas económicas que buscan aumentar los ingresos. También son reformas con un fuerte contenido político y social. De ahí que para su articulación sea necesario abrir canales amplios de interlocución y diálogo previo con los distintos sectores económicos y sociales del país. Solo de esta forma es posible construir consensos mínimos que permitan que las medidas adoptadas gocen de la legitimidad suficiente que garantice su implementación sin contratiempos en el futuro. Eso es todo lo contrario a lo que ocurrió con esta denominada ley de solidaridad sostenible.

 

En segundo lugar, este tipo de  reformas hechas a espaldas del pueblo y de los principales sectores políticos del país, por más bienintencionadas que sean, están condenadas al fracaso. Para que ello no ocurra es necesario comprender que la sociedad no debe ser tratada como una turba ignorante, manipulable y confundida que no entiende el contenido de las medidas que le impactan y que marcha porque no sabe o no entiende qué es aquello que le beneficia. Más bien todo lo contrario. Este tipo de reformas reclaman que la sociedad comprenda la relevancia y la necesidad de realizar en algunas situaciones, ajustes normativos profundos.

 

La reforma tributaria planteada por el gobierno en efecto se cayó, pero seguimos ante la necesidad de gestionar los más de 25 billones de pesos que, de acuerdo con las cifras oficiales, se requieren para sortear la crisis y superar el déficit presupuestal que tiene el Estado en estos momentos. Si la sociedad no conoce con precisión la gravedad de la situación, mucho menos se va a gestar un ambiente solidario a favor de cualquier medida que se adopte para atender la compleja situación económica que atraviesa el país.