diciembre 6, 2022
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Una reflexión frente al Coronavirus


Ahora que en el mundo ha llegado una enfermedad, que los expertos han decidido denominar “Covid–19” o “coronavirus”, la cual es extremadamente contagiosa y letal, bien vale la pena hacernos una profunda reflexión: ¿es cierto todo lo que nos han enseñado en este sistema capitalista donde lo más importante es el consumo y la única preocupación es el desarrollo económico? ¿vale la pena esforzarnos por conquistar bienes materiales?, la respuesta nos la dijo hace ya más de dos mil años un profundo pensador cuando expresó:“… De qué sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma?. Así es hermanos del mundo entero, la respuesta a todos los problemas que hoy nos aquejan ya nos la dio el gran pensador de Galilea.


Basta ya de confundir el verdadero sentido de nuestra existencia, no hemos venido al mundo acaparar bienes materiales, no hemos venido al mundo a dividir la humanidad en etnias, ideologías políticas, religiones, etc. Entendamos de una buena vez, que por más riquezas materiales que poseamos, la realidad es que no somos dueños ni siquiera de nuestro cuerpo, los seres humanos somos energía, que por disposición divina, desarrollamos esa energía en algo denominado cuerpo, y ese cuerpo está diseñado para realizar actos dignos de admiración y satisfacción a la humanidad y al mundo que habitamos. El famoso coronavirus es una prueba más de lo mal enfocados que estamos como sociedad, donde le damos prevalencia al tener antes que al ser.

No le tengamos miedo a contagiarnos, por el contrario, debemos contagiarnos, pero contagiarnos de amor, pero no amor por nosotros mismos, si no amor por la humanidad y por el planeta, contagiarnos de felicidad, pero no haciendo felices solo a un grupo reducido que llamamos familia, si no, haciendo felices a la gran familia de seres humanos a la cual pertenecemos, contagiarnos de solidaridad, pero no solidaridad con nuestro gremio, si no, teniendo una gran solidaridad con toda la sociedad, es necesario implementar YA el nuevo modelo de desarrollo en el mundo, que no es otro que el solidarismo social, sistema que prioriza las acciones del ser humano que beneficien a la mayor cantidad de personas que a los logros individuales. Si de verdad actuamos responsablemente con el planeta y la humanidad, de cierto, de cierto les digo, que nunca más tendremos que preocuparnos  por andar con el pánico que hoy nos aqueja, actuemos con sensatez, el planeta nos lo reclama.