En el marco de las futuras elecciones presidenciales 2026, se han conocido algunos de los nombres que se verán en las encuestas. María José Pizarro ha demostrado durante este año su interés por liderar al país.
A mediados de 2025, María José Pizarro sorprendió al país al anunciar su disposición a ser precandidata presidencial por el Pacto Histórico. A pesar de que su nombre no fue incluido en la terna final de precandidaturas escogidas por el Pacto Histórico, la senadora confirmó el domingo 20 de julio, Día de la Independencia, que sí hará parte del proceso electoral. En esta nota le contamos el perfil de la postulante.

María José Pizarro Rodríguez es hija del comandante del M-19, Carlos Pizarro Leongómez, quien fue asesinado en 1990 cuando era candidato presidencial, y de Myriam Rodríguez, activista por la paz. Su infancia y juventud estuvieron marcadas por el exilio, como consecuencia de las amenazas a su familia tras la historia de su padre. Esto cimentó su compromiso con la memoria, la justicia social y la reivindicación de las víctimas del conflicto armado colombiano, tópicos esenciales en su quehacer profesional y político.
Es artista plástica de formación, estudió diseño de joyería en la Escuela Massana de Barcelona, donde comenzó su trabajo como activista, desde el arte, organizando exposiciones como “Ya vuelvo: Carlos Pizarro, una vida por la paz”, que fue presentada tanto en Colombia como en España. Su voz comenzó a resonar con fuerza en espacios culturales, sociales y políticos. El apellido Pizarro, más allá de ser un legado familiar, se transformó en una bandera de lucha contra el olvido.
Regresó definitivamente a Colombia en 2010 y trabajó en la Secretaría de Cultura de Bogotá y en el Centro Nacional de Memoria Histórica, donde impulsó proyectos dirigidos a víctimas del conflicto armado. Fue precisamente en esos espacios donde comenzó a tomar fuerza su voz política. En 2018, fue elegida representante a la Cámara por Bogotá por la Coalición Lista de la Decencia, como una parlamentaria enfocada en la defensa de las víctimas, la memoria histórica, la paz y la equidad de género. Durante ese periodo, hizo parte de la Comisión de Paz y promovió la prórroga de la Ley de Víctimas, en comunidades afectadas por la guerra como las del Chocó.
En 2022 dio el salto al Senado, esta vez como parte del Pacto Histórico, donde ha mantenido su papel como una de las voces más visibles de la izquierda. Es la primera mujer progresista en ocupar la Vicepresidencia del Senado del Senado de la República y la primera mujer en ocupar el cargo de Segunda Vicepresidenta de la Cámara de Representantes en el marco del Estatuto de la Oposición. Desde esa posición ha liderado debates centrales sobre la reforma pensional, el presupuesto nacional, el Plan Nacional de Desarrollo y los procesos de paz con el ELN.
También ha sido defensora del uso regulado del cannabis, ha impulsado leyes que protegen los derechos de las mujeres, en especial de aquellas que buscan a sus familiares desaparecidos, y ha promovido reformas estructurales desde un enfoque de justicia social y ambiental. Su labor ha sido reconocida con múltiples distinciones, entre ellas, el más reciente, un doctorado Honoris Causa en Historia y Patrimonio otorgado por la Universidad del Magdalena.
Pizarro ha construido su propio camino en la política colombiana, su liderazgo está marcado por una defensa firme de la memoria, una voz por el cambio y una trayectoria que entrelaza arte y política. Como precandidata presidencial, representa la continuidad de una lucha colectiva por la dignidad, la justicia y la paz. Fundamentada en la defensa de los derechos humanos, la equidad de género en las políticas públicas, la memoria como base para la reconciliación y un modelo de desarrollo para las comunidades históricamente excluidas.
