“Ministra, yo tampoco quiero las EPS, pero no por esto podemos desconocer el papel preponderante que juegan en el sistema y los buenos oficios que hoy realizan, acompaño sus buenas intenciones, pero es mejor fortalecer lo que tenemos y seguir construyendo sobre lo construido”.
Hugo Danilo Lozano Pimiento
Representante a la Cámara por Vaupés
Partido Centro Democrático
Si la solución a los problemas del sector fuera acabar con las EPS , sin duda ya se hubiese tomado la decisión de prescindir de este actor del sistema y se apoyaría la iniciativa de la ministra designada de salud sin pensarlo tanto. El hecho es que el problema es más complejo y se requiere una solución más integral, se puede decir que cada actor de salud tiene una mirada distinta del problema, según el eslabón donde se encuentre en la cadena de servicios y la posición en el sector, para las EPS el problema puede pasar por la demora en la liquidación y el giro de los recursos por parte de la ADRES, la escasa red de servicios para contratar en la mayoría de zonas del país, la falta de resolutividad de las IPS en los municipios donde residen sus usuarios, asociada a la falta de tecnología y la escasez de personal especializado, la baja calidad en la prestación del servicio, el incumplimiento de los indicadores de los programas de promoción y prevención individual contratado y a la gestión mal calificada de muchos gerentes de hospitales públicos.
por el lado de las IPS, para algunos gerentes de hospital la propuesta de acabar las EPS no caería mal y su visión del problema pasaría por el hecho de que las negociaciones entre EPS e IPS siempre ha estado desbalanceada; una capitación muy baja cuando se contratan servicios de salud de primer nivel o las tarifas SOAT o ISS cuando los servicios son por evento o por paquetes integrales de servicios en cualquier nivel de atención, según procedimiento en salud; las clínicas y hospitales también se quejan de las múltiples glosas cuando se presentan las cuentas a las EPS, la demora en las auditorias, el difícil proceso en la conciliación y pagos de la cartera corriente y vencida, la ADRES también contribuye a la falta de pago cuando no gira oportunamente a los hospitales los pagos por eventos NO POS o accidentes de tránsito por vehículos fantasmas, todo lo anterior no le permite el funcionamiento adecuado a hospitales y clínicas haciendo difícil la prestación de servicios, el pago de proveedores Y de contratistas y la liquidación de la nómina.
Para las secretarías de salud, municipales y departamentales, es más complejo el problema. No es tarea fácil ejercer gobernanza, rectoría, supervisión y vigilancia al sistema, esto en parte por la posición dominante que ejercen las EPS sumado a la ausencia o inoperancia de la Supersalud en varias regiones del país. No ha sido tarea fácil complementar las actividades de promoción de la salud, prevención de la enfermedad y de gestión del riesgo individual del POS y de los planes de intervención colectiva PIC, por lo anterior no se ha logrado la cobertura, el acceso y la continuidad necesaria para mejorar indicadores de bienestar en la población objeto de cada plan; podemos decir que las limitadas acciones de rectoría de vigilancia y de supervisión al sistema de salud en el aseguramiento y la prestación de servicios son debido a la escasez de personal profesional y especializado y por presupuestos limitados que no les permiten a estas entidades locales ejercer sus competencias cabalmente.
La superintendencia de salud ha estado ausente en muchas regiones del país, se ha dedicado a intervenir hospitales públicos y a liquidar EPS sin tomar medidas de salvamento a proveedores y suministradores de dichas instituciones, llevándolas al cierre y a la quiebra total, estas empresas también desempeñan una función esencial dentro del sistema.
Si bien al sector salud le ha faltado direccionamiento y este ha carecido de gobernanza y liderazgo desde el mismo Ministerio de Salud hacia abajo, sigue siendo el aseguramiento en salud el pilar fundamental de este modelo en cabeza de las EPS a las cuales se les asignaron funciones especiales desde su creación hasta la fecha, como la administración del riesgo financiero que no es más que controlar el gasto en salud, la gestión del riesgo que hace referencia a los programas de promoción y prevención de la enfermedad y la disminución de los riesgos en salud individual y familiar, la articulación de los servicios que garantice el acceso efectivo con una red prestadora que atienda integralmente al usuario y la garantía de la calidad en la prestación de los servicios de la red contratada por las EPS, además de la representación de los usuarios en el sistema ante las demás instituciones que lo conforman.
No dudo Ministra de sus buenas intenciones, pero acabar con las EPS o quitarles las funciones que hasta hoy han desempeñado, es dejar huérfanos y a la deriva a los usuarios ante un sistema funcional, aunque complejo, pero no menos efectivo. Adelantándome al caos que se podría presentar en la ausencia de esta institución del sector, me asaltan ciertas dudas en cuanto a quién podría desempeñar dichas funciones en caso de prescindir de este actor y no veo ni en los hospitales ni en las secretarías de salud las llamadas a asumir las funciones de las EPS, primero porque unas de esas dos entidades tendrían que asumir muchas de las funciones que hoy realizan las aseguradoras para garantizar los servicios de salud contemplados en el POS como, por ejemplo, contratar la red de servicios en todos los niveles y ubicar a los usuarios directamente en el nivel de atención requerido, ya sea en cualquier ciudad del país si es necesario, dada la falta de oferta de servicios y de profesionales especializados y de subespecialidades en los lugares de residencia del paciente. Para garantizar el acceso a servicios integrales las EPS también contratan el traslado o trasporte de los usuarios, ya sea por vía aérea, fluvial o terrestre y albergue u hospedajes en otros municipios diferentes al de origen, algunas funciones administrativas como recepcionar y auditar las cuentas médicas, glosar y conciliar las mismas y autorizar el giro de la cartera conciliada; dudo mucho que estos trámites administrativos y en salud que hasta hoy realizan las aseguradoras puedan ser desarrollados eficientemente por alguna de las dos entidades mencionadas.
No desarrollar los anteriores procesos de gestión administrativa y de gestión en salud seria abrir un espacio más grande para la corrupción.
Ministra, la acompañamos en la tarea de mejorar la estabilidad laboral y los salarios de los empleados, pieza fundamental para garantizar mejores servicios y también es esencial que los hospitales y clínicas de cualquier nivel de atención tengan flujo de caja permanente y que reciban el pago oportuno por los servicios prestados y en esto la ADRES tiene que mejorar y contribuirle al sistema, considero que la problemática hay que analizarla por niveles de atención y por regiones.
Los hospitales públicos de baja y media complejidad de atención se encuentran en los municipios rurales de 4,5 y 6 categoría, me permito sugerir lo siguiente que puede redundar en un mejor sistema de salud.
- Fortalecer los consejos territoriales de seguridad social en salud.
- Fortalecer y revisar la composición de las juntas directivas de la ESE públicas.
- Fortalecer los servicios de urgencias en los hospitales públicos con personal especializado.
- Fortalecer la red de puestos y centros de salud.
- Mejorar infraestructura y garantizar dotación del primer nivel y segundo nivel de atención.
- Garantizar cupos e ingreso y financiación para formación de talento humano en universidades y hospitales universitarios en las especialidades y subespecialidades necesarias para el sistema de salud.
- Garantizar salarios diferenciales, estabilidad laboral y estímulos para el personal en áreas rurales y dispersas.
- Garantizar la contratación oportuna del PIC para la continuidad y mejorar la cobertura de las acciones individuales y colectivas del POS y del PIC.
- Promover y fortalecer los modelos de atención con enfoque diferencial y territorial.
- Garantizar la articulación de los servicios entre niveles.
- Mejorar los procesos de referencia y contrareferencia.
- Capacitación y educación continuada al personal en todos los niveles.
- La UPC para ciertas regiones del país debe ser diferencial y que compense los niveles de inflación y los altos costos de la prestación de servicios en zonas rurales, de frontera y en comunidades indígenas.
- Controlar el gasto en salud por niveles de atención, garantizando un porcentaje mínimo de 50 % de la UPC para el primer nivel de atención que en su gran mayoría es capitado y que estos recursos no se utilicen en un segundo o tercer nivel que, por lo general, son más costosos y son contratados por evento.
