Entre los logros alcanzados por Javier Duván Amado Acosta como director de la ACIET, se destacan varios, entre ellos una inserción fuerte en los grupos de interés, con las Instituciones de Educación Superior (IES) públicas y privadas, que tienen inscritos a más de 530.000 estudiantes, cuentan con al menos 52.000 docentes y hacen presencia en 23 departamentos.
Javier Duván Amado Acosta es ingeniero telemático y electrónico. Simultáneamente, desarrolló estudios de licenciatura en Electrónica, además de ser bachiller en filosofía. También, realizó una maestría en Educación y en la actualidad retomó su doctorado en la misma área. En los últimos 19 años ha trabajado en la docencia en básica y primaria, y en educación universitaria desde la administración. Ha sido decano y vicerrector académico y de investigaciones, así como rector en instituciones de educación en modalidad a distancia o virtual. Durante seis años perteneció a la junta directiva de la Asociación Colombiana de Instituciones de Educación Superior con Formación Técnica, Profesional, Tecnológica o Universitaria (ACIET) y actualmente es el director ejecutivo de la corporación.
Con la coyuntura actual, el país enfrenta uno de los desafíos más importantes y es la capacidad de transformarse y modificarse para hacer gestión del cambio en la educación. El ingeniero considera que a pesar de que las instituciones eran las llamadas a fortalecerse en ese proceso de cambio ante las clases a distancia y el boom de la tecnología en plena emergencia sanitaria por el covid-19, no fueron las primeras en lograrlo de manera efectiva. No obstante, el trabajo colaborativo dio fruto para acompañar a quienes no estaban en ese momento tan desarrolladas. Fue así como se lograron hacer esos saltos con la vinculación de nuevos estudiantes para darle continuidad al proceso, apalancados por programas del Estado, como la matrícula 0.
“El éxito se refleja en las limitaciones que se adaptaron a la virtualidad que se une a la exigencia con mejores indicadores”, expresa el directivo, quien considera que otro de los problemas actuales es la permanencia porque no todos los estudiantes han logrado mantener sus ingresos para sostener sus procesos de formación ni han accedido a la virtualidad. También, la inversión en infraestructura fue desplazada a tecnología.
En salud, se ha destacado la línea de medicina con cualquiera de sus especialidades, así como las de enfermería. No obstante, hay una serie de disciplinas que pertenecen al talento humano en salud como fisioterapia, fonoaudiología y psicología, que representan muchos de los anhelos de los estudiantes del país debido a que su visión sobre la formación es netamente presencial y se les dificulta dar el salto a la virtualidad. “Primero, el Estado no tiene normatividad, voluntad y se ven obligados a impulsar en las instituciones entre estas mediaciones. Este momento es privilegiado para hacer una transformación, especialmente en la academia de salud”, sostiene el director ejecutivo de la asociación.
La ACIET plantea, por ejemplo, la flexibilidad de los escenarios de formación con modalidad diurna y nocturna para darle una nueva habilidad, así como flexionar las consultas como la telesalud, que tiene cerca de 12 años en el país, pero ha sido muy lenta. “En este momento, se ha avanzado en procesos como la citohistología que se encarga del entrenamiento del personal del área de la histotecnología, procesamiento y coloración del tejido humano para el estudio de su enfermedad y la citología. En el país se encuentran cerca de 500 profesionales quienes en un 90 % están en las grandes ciudades como Bogotá y Medellín. Entonces en las regiones no hay quien lo atienda, la telesalud es una gran oportunidad”, afirma.
La ACIET diseñó el primer protocolo para IES e instituciones para el desarrollo humano de la mano de otros dos gremios, los cuales fueron presentados ante el Ministerio de Educación Nacional y el Ministerio de Salud y Protección Social para estandarizar lo que hizo el país en este aspecto. Y es que, de acuerdo con las estadísticas, se mencionó que los escenarios de educación superior eran focos de propensión al contagio, pero lo que demuestra la evidencia es que el riesgo es de tan solo un 0,3 %, lo que los convierte en uno de los lugares más seguros para el encuentro de comunidades bajo los protocolos establecidos.
En la nueva etapa de aplicación se encuentran los docentes, quienes estarán al frente de los sectores que ayudarán a la reactivación del país. “Aquellos que se educan siempre buscan la posibilidad de mejorar los ingresos para fortalecer el proyecto de vida. De acuerdo con las estadísticas se retrasaron en 10 años de alcances sociales, y las familias vulnerables tienen la esperanza de recuperar su calidad de vida a través de la formación. Las políticas se deben ver fortalecidas en conjunto, no por sectores, sino en lo público”.

