agosto 17, 2026

Gabriel Velasco

Mucha tela por cortar

Gabriel Velasco OcampoSenador, Centro Democrático En medio del muy discutido proyecto de ley de financiamiento, permanente nos están diciendo que una forma importante para recoger mayores ingresos para el Estado es atacar la evasión y el contrabando. Esto no solo ayudaría a mejorar las arcas del Estado, sino que sería fundamental para igualar las condiciones, lo cual le permitiría poder competir a muchos sectores que están siendo acorralados, al borde del abismo y de la quiebra, por culpa de este flagelo. Hoy no solo tenemos un sector que es víctima y está sufriendo una importante crisis por cuenta del contrabando; tenemos a todo un encadenamiento productivo en crisis, y es el textil, moda, o como lo quieran llamar. Un encadenamiento de pequeñas y medianas empresas, que es intensivo en mano de obra, donde la mayoría son madres cabeza de familia. Un sector fundamental para nuestro desarrollo. Sus dificultades no solo generan consecuencias económicas, sino profundas crisis sociales por ser uno de los mayores generadores de empleo en el país.  “Lejos están los años donde los textileros colombianos lograban que seis de cada diez nuevos empleos fueran generados por ellos”. Lamentablemente, lejos están los años donde los textileros colombianos lograban que seis de cada diez nuevos empleos fueran generados por ellos. El encadenamiento de este sector es profundo y significativo; debido a que sus proveedores y clientes son empresas de confección, estampado, tintorería, tejeduría, cultivos de algodón, comercio, entre otros. Todos estos negocios, en su mayoría, son pequeñas y medianas empresas que generan empleo intensivo. Y hoy todos están pasando aceite. Pero la crisis de estos sectores no se asocia únicamente al crecimiento del contrabando, sino al aumento indiscriminado de las importaciones de prendas y materias primas, con precios con los que no son capaces de competir. Claramente generándose una competencia desleal. De verdad que este encadenamiento tiene la cancha inclinada y remar en contra de la corriente es posible, pero desgastante, injusto y la mayor parte de las veces no se llega a puerto seguro y se hunde el barco. Miremos algunas cifras para que comprendamos el tamaño del lío. En el último año las importaciones textiles de China han crecido un 21%; las de Bangladesh un 69%; las de Turquía un 19%; las Vietnam 6% y las que provienen de la India un 23%. Lo anterior es sólo una muestra de la tendencia que está atravesando este sector en Colombia. Siempre he sido un defensor del libre comercio, pero en condiciones iguales, no dispares y desequilibradas como le está sucediendo a todo el sector. Nuestro país y nuestra industria hoy se enfrenta a costos extremadamente altos si son comparados con los mercados internacionales, como por ejemplo, nuestros costos de energía son 200% más altos que los que tiene la industria textil china o turca. Así mismo, los costos de los créditos y métodos de financiación son mucho más altos que los de sus competidores. La industria enfrenta impuestos que no existen en otros países y no existen incentivos que permitan un crecimiento dinámico del sector. Estos y otros problemas han llevado a que exista un decrecimiento real en la generación de empleo en Colombia. Entre enero y septiembre la generación de empleo asociada al sector textil ha caído en un 4 % y en el sector de la confección en 3.3%. Los competidores latinoamericanos como Brasil y México hoy tienen aranceles más altos que Colombia frente a la importación de hilos y telas, lo cual ha protegido esta industria y la generación de empleo asociado a la misma. Los gobiernos de algunos otros países como Honduras y Guatemala han creado incentivos que han promovido la inversión extranjera directa para el sector, lo que generó la llegada de nuevas tecnologías, el aumento en la producción, mejores índices de competitividad y la creación de nuevos empleos. En el entre tanto, el 9% de las empresas manufactures han entrado en ley 1116 lo que ha puesto bajo amenaza 20.257 empleos directos y 121.542 empleos indirectos; siendo Antioquia, Bogotá, Tolima y el Valle los territorios más afectados por la crisis de la industria. Hoy es un imperativo trabajar por la recuperación de este encadenamiento productivo, el cual es fundamental para la generación de empleo y la recuperación de nuestra economía. Insisto, debemos Pararle-Bolas a esta situación y nivelar la cancha. Debemos trabajar por fortalecer y aumentar la producción asociada a la exportación, hoy contamos con un renombre mundial en productos como jeans, fajas y vestidos de baño que debemos aprovechar para la recuperación económica que estamos buscando. Así mismo, confiamos que el gobierno tome las medidas necesarias para combatir el contrabando, un cáncer que hoy nos afecta a todos y que para esta época navideña salen con toda a hacer de las suyas. Ojo pues, que esperamos tengamos mucha tela por cortar.

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El Valle se sacude

Por Gabriel Velasco Senador, Centro Democrático. Por estos días se discute con el Gobierno Nacional, su ministro de Hacienda y el Congreso, el presupuesto nacional. Asunto que no desvela, aunque debería, a la mayoría de los colombianos, así como a los vallecaucanos. En esta deliberación se discute nada más y nada menos que el monto que tendrá nuestro Estado para su funcionamiento e inversión. Si uno le hace doble click, encuentra que el presupuesto se desglosa hasta el nivel de ser regionalizado. Para ser más claro, en este momento está en discusión el monto que va a recibir el Valle del Cauca como inversión para el 2019 por parte de la nación. Pero, antes de contarles cómo están los números del presupuesto para el Valle, revisemos qué representa nuestro departamento para Colombia en términos económicos y tributarios. Desde el 2005 a la fecha, nuestro departamento pesa más o menos el 10% del PIB. En el 2016 fue 10,01%, en el 2017 fue el 9,32% y en el 2018 se espera que este cercano al 9,71%. Pero, según las cifras de la DIAN, los ingresos tributarios que genera nuestra región han sido en promedio en los últimos 13 años del 11,7%. Siendo en el 2015 11,3%, en el 2016 el 11,6% y en el 2017 fue el 11,7%. Buenaventura no se queda atrás. Por ella se mueve más del 40% del comercio exterior del país y más del 60% de las materias primas. Esta ciudad ha contribuido en los últimos 13 años con cerca del 4.7% de los ingresos tributarios, según la DIAN.  “Mirá vé, el esfuerzo tan grande que estamos realizando los que comemos chontaduro”. El Valle le está aportando proporcionalmente a la nación mayores ingresos tributarios que su tamaño en el PIB. Mirá vé, el esfuerzo tan grande que estamos realizando los que comemos chontaduro. Pero eso no es lo duro, lo que realmente está duro son los siguientes números. El presupuesto total de la nación es de $259 billones, de los cuales se le otorgaron al Valle del Cauca $2 billones. Esto es el 0,77% del presupuesto. No es ni el 1%. La realidad de las cosas es que en los últimos 13 años el promedio que ha recibido nuestra región ha sido el 0,9%. A esto había que pararle-bolas, sin lugar a dudas. Lo cierto es que en esta oportunidad  y cuando el dulce se puso a mordiscos, los que hablamos de “vos” nos sacudimos y nos unimos. En el Valle se sienten desde hace unos años otros vientos. Un nuevo liderazgo. Uno ve a los políticos y a los empresarios trabajando juntos por la región. Todos tenemos un punto de encuentro común; que al Valle le vaya bien, que se genere desarrollo social y económico. La verdad es que el presupuesto nos terminó de unir. Puso de acuerdo a los 27 congresistas de la región, a la gobernadora, al alcalde de Cali y a las entidades que trabajan en pro del desarrollo de nuestro departamento. Independientemente de los colores políticos, posiciones ideológicas diametralmente opuestas y de los intereses que cada uno tiene, nos pusimos de acuerdo. Primero nos unificamos para establecer las prioridades, para lo cual nos reunimos todos, en varias oportunidades con los diferentes actores. Segundo, elaboramos unas proposiciones que fueron radicadas en la comisión 4ta de la Cámara de Representantes, que es la de presupuesto. Tercero, pedimos una cita con el ministro de Hacienda para presentarle personalmente lo que se está solicitando. A esa reunión fuimos más de 20 congresistas, la gobernadora del Valle y un representante de la Alcaldía de Cali. En resumen, lo que se puso en consideración, que fue bien recibido por el ministro y tendrá que llevarse al debate en el congreso: Buenaventura y los recursos para el fondo. Muy especialmente el tema del agua. Cali y la situación de EMCALI con los intereses de la deuda. Troncal de Oriente y el MIO. Las vías terciarias del Valle; la culminación vía Buga – Buenaventura. Estudios vía Pacífico – Orinoquía. Plan frutícola. La verdad, no estoy seguro de al final como vayan a salir las cosas. Pero vi al ministro con la mejor voluntad. Lo que sí me tiene feliz y orgulloso es que nos unimos de verdad. Por primera vez desde que asisto al Bloque Parlamentario, que lo hago hace 4 años como invitado por haber sido el gerente de la ANDI, vi a la bancada actuar de manera conjunta y decidida. Lo mejor de todo es que ya no es el Bloque de Parlamentarios, es el Bloque del Valle. Un bloque donde estamos casi todos: los congresistas, la Gobernación, las alcaldías, las entidades que trabajan por el desarrollo y la ciudadanía. Falta tal vez que se nos una con más fuerza la academia. Un bloque que debemos cuidar, conservar y potenciar. El punto de encuentro del progreso para el Valle del Cauca. Lo que nos motiva es la grandeza de nuestra región. El objetivo, su desarrollo integral. Señores, me temo que por fin el Valle se sacude. Espero que cada vez con más fuerza recuperemos el espacio que merecemos a nivel nacional y defendamos enérgicamente los intereses y valores que lleven al Valle a retomar su grandeza y reconocimiento. Vamos por la vía correcta.

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