La niñez no da espera

Por: Luz Marina Gordillo Concejal de Bogotá Partido Liberal De acuerdo con cifras del ICBF, durante el 2018, de los 1.225 casos registrados en el país, 255 ocurrieron en Bogotá. Aunque el Instituto indica que el índice bajó 14 %, en comparación con 2017, la situación es repetitiva en la ciudad, sobre todo para niños entre los 0 y los 5 años. En lo que va corrido de 2019 se han presentado seis casos, en los que las autoridades han rescatado 10 menores. Para la Policía de Infancia y Adolescencia, la constante es que los padres tienen que salir a trabajar, lo que los obliga a dejar a los niños solos por varias horas. Sin embargo, en otras circunstancias se van de fiesta o sencillamente descuidan a los pequeños por su dependencia al alcohol y las drogas. Sean cuales fueran las razones, resulta inadmisible que se presenten estos casos contra nuestros niños. A pesar de los esfuerzos por proteger a los menores y garantizar el cumplimiento de sus derechos, los impactos negativos que trae esta situación para su desarrollo son muchos. “Es hora de activar los mecanismos que permitan detectar de manera temprana y oportuna a las familias o las madres que están en alto riesgo de abandono, es decir, aquellas que están pasando por momentos difíciles de su vida” Hace un par de meses en Bogotá, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) anunció que dos niños de 6 y 10 años de edad fueron abandonados por su mamá, luego de que esta nunca llegó a recogerlos al colegio. Lo más insólito del caso es que, según pudo establecer la institución, la madre de los pequeños se encontraba viajando a Villavicencio. Hasta donde se pudo conocer, los menores fueron trasladados al Centro Zonal Santa Fe donde un defensor de familia realizó la valoración de la situación y determinó si los niños tenían o no, todas las garantías para regresar a su hogar de origen. Hechos como este se repiten frecuentemente en la capital del país, convirtiéndose así en la primera ciudad donde más casos de abandono se presentan y de la peor manera, pues van desde dejarlos solos en las calles, hasta abandonarlos en los hospitales cuando las madres recién dan a luz Por ejemplo, les cuesta establecer relaciones afectivas positivas, tienden a presentar sentimientos de baja estima o muestran desconfianza hacia padres, familiares o cuidadores. Generalmente rechazan o demandan excesiva atención o amor y están más expuestos a desarrollar enfermedades. Es hora de activar los mecanismos que permitan detectar de manera temprana y oportuna a las familias o las madres que están en alto riesgo de abandono, es decir, aquellas que están pasando por momentos difíciles de su vida.

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